Descubre el mundo de sabores y posibilidades que se oculta dentro de la humilde calabaza. En este artículo te sumergirás en un viaje culinario que transformará este vegetal versátil en auténticas obras maestras gastronómicas.
Desde recetas reconfortantes hasta propuestas creativas, este artículo es tu guía definitiva para explorar nuevas dimensiones de este ingrediente estrella. ¿Estás listo para embarcarte en un viaje culinario que cambiará la forma en que ves la calabaza?
Formas de cocinar calabaza
La calabaza, con su versatilidad y su sabor, puede transformar tus preparaciones habituales en experiencias gastronómicas interesantes. Ya sea como ingrediente principal o como acompañamiento, su presencia en estas recetas aportará un toque de sofisticación y sabor que seguramente te encantará explorar.
Calabaza asada
Una manera sencilla y deliciosa de elaborar platos con calabaza es cortarla en rodajas delgadas, dejando la piel, y luego asarla en el horno sobre una bandeja. Para realzar su sabor, puedes añadir una pizca de aceite, sal y pimienta. Además, tienes la opción de incorporar un toque de especias, como la clásica combinación de canela, nuez moscada, jengibre y clavo. También puedes experimentar con otras opciones, como cúrcuma, comino, cardamomo o incluso pimentón ahumado.
Una vez que hayas condimentado la calabaza, introdúcela en el horno precalentado a 200°C y cocínala durante aproximadamente 30 minutos. Esto dará como resultado un acompañamiento sumamente sabroso, con un ligero toque dulce y cargado de vitaminas, aportando un giro a tus platos.
Es bueno que sepas que las calabazas más pequeñas tienden a ser más dulces, menos jugosas y con una textura más firme. Si tienes la oportunidad de elegir entre distintos tamaños, este detalle puede influir en tu elección para lograr el resultado deseado en tus recetas.

Dados de calabaza
Al trocear la calabaza en pequeños dados, te abrirás a la posibilidad de integrarla en una variedad de recetas que posiblemente ya prepares en alguna ocasión. ¿A qué platos puedes incorporar tus dados de calabaza? Te comparto algunos ejemplos de platos en los cuales resulta sumamente fácil incorporar la calabaza:
- Sofrito: Puedes tratarla como lo harías con otras verduras al momento de hacer un sofrito. Agregar cubos de calabaza añadirá sabor y textura únicos a tus platillos.
- Ñoquis: Si decides mezclar los cubos de calabaza con un poco de nata y parmesano para acompañar tus ñoquis, lograrás una combinación muy rica.
- Empanadas: Experimenta cocinando pequeños dados de calabaza junto con cebolla, ajo y una selección de especias. Luego, úsalos como relleno para empanadas, envolviéndolos en masa de pizza para crear un bocado delicioso y sorprendente.
- Ensalada: Una ensalada compuesta por rúcula, calabaza en dados y queso de cabra resulta una opción realmente exquisita. Los sabores y las texturas se complementan a la perfección, dando como resultado un plato visualmente atractivo y delicioso al paladar.
Calabaza triturada
Para crear un puré de calabaza delicioso, sigue el proceso de cocción mencionado en el punto Calabaza asada, evitando agregar las especias en esta etapa. Después, tritura la calabaza en un procesador de alimentos hasta obtener una mezcla suave. Una vez que tengas el puré de calabaza listo, tendrás varias opciones para cocinarlo de manera creativa:
- Platos de Pasta: Combina el puré de calabaza con ricotta para rellenar raviolis, o mézclalo en la salsa para macarrones con queso caseros y un toque de naranja.
- Desayunos: Agrega media taza de puré de calabaza a tu receta de waffles o tortitas favorita para un toque único y sabroso.
- Postres: Usa el puré de calabaza en la preparación de bizcochos, pasteles, galletas y otros postres que te encanten.
- Sopas: Comienza dorando media cebolla y ajo picado en un poco de aceite de oliva. Luego, agrega 2 a 3 tazas de puré de calabaza y 6 tazas de caldo de pollo o verduras. Lleva la mezcla a ebullición y reduce el fuego, permitiendo que los sabores se mezclen durante 5-10 minutos. Añade de 1 a 2 tazas de leche o crema, según tu preferencia, para darle cremosidad. Una vez hecho esto, puedes licuar la sopa con una licuadora de mano o una batidora de pie hasta obtener una consistencia suave y tendrás una sopa deliciosa lista para servir.
Uso de las semillas de las calabazas
Las semillas de la calabaza son pequeños tesoros que no deberíamos pasar por alto. Sin importar cómo utilices la carne de la calabaza en tus preparaciones, las semillas tostadas de la calabaza aportarán un toque verdaderamente delicioso a tus platos.

Al momento de preparar las semillas, es recomendable separarlas de la mayor cantidad de pulpa posible, aunque no es necesario ser demasiado minucioso en esta tarea, ya que incluso una pequeña cantidad de carne adherida puede añadir un toque de sabor interesante.
¿Cómo prepararlas? El proceso es bastante simple: coloca las semillas en una bandeja para hornear con un toque de aceite de oliva y una pizca de sal. Asa la mezcla a una temperatura de aproximadamente 200°C durante alrededor de 10 minutos. Durante la cocción, revuelve una o dos veces para asegurar un tostado uniforme. El tiempo exacto puede variar ligeramente, pero la meta es obtener unas semillas ligeramente doradas y crujientes.
¿Cómo usarlas? Las semillas de calabaza te recomendamos que las consumas tibias o incluso al día siguiente, ya que presentarán un sabor y textura mejores que recién preparadas. Puedes disfrutarlas tal cual, trituradas con un toque de sazón. También es posible conservarlas para enriquecer tus ensaladas, granolas, barras energéticas, batidos y sopas.
¿Es posible congelar las sobras de calabaza?
Te alegrará saber que puedes congelar la pulpa para aprovecharla más adelante en otras recetas. Voy a enseñarte dos métodos para lograrlo:
- Congelar la pulpa de calabaza cruda: Comienza por cortar la pulpa en trozos de tamaño adecuado y colócala en un plato dentro del congelador durante unas horas. Una vez que los trozos estén firmes, transfiérelos a una bolsa diseñada para congelación.
- Congelar la pulpa de calabaza cocida: Otra alternativa es cocinar la calabaza antes de congelarla. Después de cortarla en trozos, tienes la opción de hervirla, cocerla al vapor o asarla en el horno. El asado en horno produce resultados especialmente deliciosos debido a la caramelización de los trozos.
Los trozos cocidos se pueden congelar siguiendo el mismo proceso que para la pulpa cruda. Si lo prefieres, también puedes transformar la calabaza cocida en puré utilizando una batidora de mano antes de congelarla.

