La berenjena es una de las hortalizas más apreciadas de la cuenca mediterránea. Amiga de los climas cálidos, la berenjena aporta numerosos beneficios a nuestro organismo. Entre las grandes virtudes de la berenjena cabe destacar su capacidad de digerir los ácidos grasos, la regulación de la presión arterial, así como la protección de nuestro sistema inmunitario.
Por estos y otros beneficios, la berenjena es una de las hortalizas más queridas e incluidas en nuestros hogares entre los meses de junio y octubre, la temporada óptima de consumo. Dado que coincide con los meses más calurosos del año, habremos de asegurarnos su óptima conservación para que no se eche a perder. Tenemos varias opciones para almacenarla y prolongar su vida, como envasarlas al vacío o conservarlas en escabeche.
Existen unas consideraciones generales para conservar las berenjenas adecuadamente:
- Guardarlas en un lugar fresco y oscuro, en el caso de almacenarlas en la despensa.
- Envolver las berenjenas en papel, en caso de refrigerarlas, para absorber el exceso de humedad.
- Evitar almacenarlas próximas a frutas como la manzana o el tomate, dado que el gas que emiten – el etileno – acelera la maduración de las berenjenas.
Si bien estos son consejos generales, hemos preparado un artículo en el que te contamos diversas formas de almacenar las berenjenas y cómo hacerlo, paso a paso, en cada caso.
¿Cuánto dura la berenjena en la nevera?

Las berenjenas pueden aguantar hasta un máximo de 10 días en la nevera. Recomendamos que se guarden en una bolsa de plástico abierta, en el cajón destinado al almacenamiento de las verduras de la nevera, donde se alcanza la temperatura adecuada tanto para estas como para las frutas.
En cuanto a las berenjenas ya cocinadas, puedes introducirlas igualmente en una bolsa, envase de plástico u otro recipiente hermético, y aguantarlas en la nevera hasta un máximo de 2 días.
¿Cómo conservar las berenjenas crudas?

Para conservar las verduras crudas adecuadamente, habremos de seguir unos sencillos pasos. En primer lugar, debemos saber que las berenjenas tienen un alto poder absorbente, tanto para los líquidos como para los gases, por lo que será muy recomendable conservarlas apartadas del resto de frutas y verduras.
Para alargar unos días más la vida de las berenjenas crudas, debemos empezar por lavarlas, para eliminar cualquier tipo de microbios que pueden resultar dañinos para nuestra salud. Es mejor que no las cortemos hasta que vayamos a consumirlas, puesto que, en trozos, se deterioran más rápidamente. A continuación, las secaremos muy bien antes de almacenarlas en nuestra nevera, ayudándonos de un papel absorbente o de cocina.
Un consejo para su almacenamiento óptimo es conservarlas en el interior de una bolsa de plástico. Esto nos ayuda, por un lado, a mantenerlas apartadas de las otras verduras, y, por otro, favorece su conservación. Eso sí, asegúrate de agujerear la bolsa para garantizar la ventilación.
Otra forma de conservar las berenjenas crudas es almacenándolas en la despensa, pero habremos de tener en cuenta que, en este entorno, se pudrirán de manera más rápida. Pero, si queremos aguantarlas por más tiempo, seguiremos los mismos primeros pasos que en su conservación en la nevera: lavamos y secamos.
Tras esto, introducimos las berenjenas en una bolsa de papel, sin los agujeros que sí realizaríamos de conservarla en la nevera. La bolsa ha de estar bien cerrada, para evitar lo máximo posible que la humedad pueda acumularse en la berenjena que, como ya sabemos, tiene un alto poder de absorción.
Con este método, podemos conservar las berenjenas hasta 5 días.
¿Se pueden congelar las berenjenas crudas?

Sí, de hecho, es una manera ideal para conservar todo su sabor y frescura durante más tiempo. En este caso, los pasos difieren un poco con respecto a los anteriores, dado que, en este método, vamos a escaldarlas antes de congelarlas.
En primer lugar, lavamos las berenjenas con agua fría. A continuación, cortamos las berenjenas en rodajas de grosor medio. Mientras preparamos la olla donde las vamos a cocinar, dejamos las rodajas de berenjena en un bol de agua fría.
Una vez el agua haya roto a hervir, echamos las rodajas de berenjenas y las cocinamos durante 4 minutos. Recuerda que estamos escaldando las berenjenas, por lo que ese tiempo será más que suficiente.
Transcurridos los minutos, pasamos las berenjenas, de nuevo, a un bol de agua fría para detener la cocción. A continuación, secamos muy bien con papel absorbente para retirar buena parte del agua que haya acumulado la berenjena. El último paso será meter las rodajas en bolsas de plástico, cerradas herméticamente, y las introduciremos en el congelador.
Este método de conservación nos permitirá almacenar las berenjenas hasta un máximo de 12 meses.
¿Se pueden congelar las berenjenas rellenas?

Sí, incluso contamos con dos formas diferentes para hacerlo: envueltas en papel film o en el interior de un tupper de plástico.
En el caso del tupper de plástico, empezaremos colocando las berenjenas en una bandeja para envolverlas con el papel film, poniendo mucha atención en que no entre nada de aire. Un correcto envasado al vacío nos evitará quemaduras en la hortaliza, favoreciendo una conservación óptima. A continuación, introduciremos el recipiente en el congelador lo más recto posible, para evitar que pueda volcarse.
Si preferimos el método del papel film, el cual, nos ayudará a ahorrar espacio en nuestro congelador, colocaremos las berenjenas que queramos congelar sobre un plato, que meteremos en el congelador un par de horas. Una vez estén congeladas, las sacaremos y envolveremos cada una de ellas con el papel film. A la hora de almacenarlas en el congelador, recuerda no colocar nada encima de ellas.
Hemos de tener en cuenta que no es recomendable congelar las berenjenas a las que ya hemos echado la bechamel por encima, dado que esta, una vez congelada, se separa parte del líquido.
¿Cómo conservar berenjenas en aceite?

La conserva de las berenjenas en aceite resulta deliciosa, tanto por el sabor como por la textura. Los pasos a seguir son los siguientes:
Empezamos por lavar y secar la berenjena. Antes de cortarlas en rodajas, habremos de decidir si preferimos conservarlas con o sin piel. Tomada la decisión, cortamos la berenjena en rodajas finas. Si queremos eliminar el sabor amargo que aportan las semillas, podemos retirarlas y añadir una pizca de sal. Tras esto, colocamos las rebanadas en un colador y agregamos un poquito más de sal, para seguir eliminando el sabor amargo. Se recomienda dejarlas en reposo durante la noche.
Al día siguiente – o transcurridas 8 horas – cortamos las rodajas en juliana y las vamos secando con papel absorbente, para retirar toda la humedad posible. Antes de almacenarlas en aceite, podemos salpimentarlas o añadir cualquier otra especia que nos guste.
Tras esto, cogemos un bote de cristal o vidrio, echamos un poco de aceite y añadimos unas cuantas tiras de berenjena. Presionamos bien, añadimos más aceite y echamos otras tantas tiras de berenjena. Esta forma de almacenarlas, “por capas” nos permite compactar mejor las berenjenas y guardar más cantidad. Lo importe de la conserva en aceite es que, las tiras de berenjena, estén siempre cubiertas por este líquido.
Este tipo de conservas aguanta perfectamente varios meses, almacenadas en un lugar oscuro y fresco, ni demasiado seco ni demasiado húmedo. Recomendamos incluir una etiqueta con la fecha del envasado y el tipo de conserva.
¿Cómo envasar berenjenas al vacío?

El envasado al vacío es un proceso sencillo que nos permite mantener por más tiempo y en mejores condiciones tanto la verdura como cualquier otro tipo de alimento. Hay ciertas verduras, como las crucíferas, que no se pueden envasar al vacío, a causa de los gases que emiten.
En el caso de las berenjenas, antes de proceder al envasado, habremos de escaldarlas previamente, un proceso que favorece su conservación. Una vez escaldadas, las escurrimos y las dejamos en reposo. Las secaremos muy bien y nos dispondremos a envasarlas al vacío.
Para ello necesitamos una envasadora al vacío que nos permita succionar el aire de la bolsa donde introduzcamos las berenjenas. Dado que el envasado al vacío es un proceso que ejerce mucha presión sobre el alimento, podemos congelar previamente la berenjena en rodajas, para evitar que se deforme o se dañe.
Tras el envasado al vacío, podemos conservar las berenjenas en el congelador durante 12 meses.
¿Cuánto tiempo se conservan las berenjenas en escabeche?

La conservación en escabeche es de una de las favoritas para todo el mundo, dado que es un método realmente rápido, además de aportarle un sabor muy rico a las comidas.
Además, permite un tiempo largo de almacenamiento, prácticamente el mismo que conservar las berenjenas en el congelador: 12 meses. Eso sí, sin haber abierto el envase desde que las almacenamos. La duración de las berenjenas en escabeche, una vez abierto el recipiente, es de 2 semanas.

