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Tipos de lechugas

La lechuga es una de las hortalizas más apreciadas. Contiene un elevado índice de minerales y de vitaminas, es muy saludable para el corazón y el sistema circulatorio en general y su sabor es sutil pero enormemente rico, haciendo que cualquier plato pueda gozar de unos toques frescos de la tierra.

Hay una enorme variedad de lechugas y no siempre es sencillo saber elegir cuál encaja mejor con cada tipo de plato. Por eso, hemos preparado una pequeña recopilación con las que son, a día de hoy, los tipos de lechugas más conocidos y los que reúnen unas mejores características para ser consumidas en todo tipo de platos.

Tipos de lechugas moradas

Aunque son marginadas por muchos consumidores debido a su color oscuro, es un tipo de lechuga extraordinario. De hecho, algunas variedades, como las moteadas, poseen una característica muy especial y es que reúnen las notas intensas de sabor de las lechugas moradas, pero mantienen la estética en la hoja y el tallo de las variedades verdes de lechuga.

El color, tal y como dicen los expertos, es una cuestión secundaria y lo importante es introducir esta verdura en el consumo diario, ya que su contribución nutricional hace que su consumo esté especialmente recomendado para todas aquellas personas que siguen un estilo de vida sedentario o tienden a dejarse llevar por los malos hábitos.

· Lechuga Lollo. Se trata de un tipo muy específico de lechuga, caracterizado por su textura rugosa y por presentar un desarrollo de la hoja rizado. De hecho, es muy apreciada por su potente sabor y por las notas de color que es capaz de dar a un plato elaborado a base de hortalizas, como las ensaladas. Ideal también como guarnición.

· Hoja de roble. Una lechuga de un color verde un poco característico. Se trata de un tipo de hortaliza que puede confundir por su aspecto, ya que presenta un color un tanto amarronado y puede parecer que no se encuentra en un estado óptimo.

· Lechuga Trentina. Es muy similar a la lechuga lollo, solo que mantiene un intenso color verde en todo el cuerpo de la hoja. Las hojas cuentan con una característica ondulación rotatoria que le da una forma muy singular. Además, es de los ejemplares más sabrosos y aromáticos, por lo que es muy apreciada en ensaladas con quesos y frutos secos.

Tipos de lechugas iceberg

Las lechugas de tipo iceberg son muy reconocibles por su estética, pero también por su finura. Presentan unas hojas delicadas, algo difíciles de separar por la estructura propia de su raíz, que hace que florezcan de una manera muy particular, haciendo que el corte se tenga que llevar a cabo de una manera un tanto complicada.

De todos modos, se trata de una lechuga muy apreciada no solo por sus propiedades nutricionales: también por su excelente relación calidad precio, sobre todo teniendo en cuenta que cunde muchísimo y que se pueden preparar numerosos platos con este tipo de lechuga. ¡Te animamos a preparar una deliciosa ensalada con cualquiera de los tipos de lechugas iceberg de nuestro ranking!

· Lechuga Antares. Es un tanto parecida a una col, puesto que sus hojas, aunque pueden ser de un verde algo azulado o de un tono mate, cuentan con una disposición que protegen el cogollo blanquecino, que presenta una forma esférica.

No es una lechuga de iceberg, aunque comparte rasgos característicos con esta al asemejarse a una col por su forma ovalada y presentar unas hojas verdes que actúan como protector del cogollo.

· Lechuga Aviram. Muy similar a una lechuga de iceberg, se diferencia de estas por sus hojas. Cuentan con un tallo blando y un extremo maduro de un color verde intenso. Es más, es muy parecida a una col, solo que el cuerpo al completo está formado por hojas.

· Lechuga Brisamar. Es una lechuga iceberg de gran tamaño, con unas hojas verdes comestibles de gran sabor. Los extremos de las hojas presentan una estructura tipo sierra, que las diferencian de otras lechugas muy similares tanto en forma como en sabor.

· Lechuga Ice Palace. Se trata de una variedad muy concreta de lechuga iceberg, que cuenta con un cuerpo totalmente verde excepto por uno de sus lados, que presenta un color blanco mate muy similar al hielo. De ahí su nombre.

· Lechuga Icevic. Aunque comparte algunos rasgos con la lechuga Ice Palace, esta tiene las hojas abiertas, al contrario que la Ice Palace, que presenta una estructura recogida por completo que dificulta reconocer el centro de la pieza desde el exterior.

Además, es de los tipos de lechuga más completos por presentar características casi de todas las variedades, incluyendo un tallo muy grueso de las conocidas lechugas romanas.

· Lechuga Lilach. A medio camino entre las lechugas iceberg y las romanas, cuentan con trazas también de lechugas de roble por la rugosidad de sus hojas. Son muy apreciadas en hostelería por su enorme versatilidad, además de por su inconfundible aroma.

· Lechuga Waikiki. Un tipo de lechuga iceberg muy característico pero difícil de distinguir. Su cuerpo es de un color verde muy suave, con un nivel de rugosidad tan sutil que cuesta evidenciarlo. No obstante, su sabor es muy característico y es perfecto para ensaladas.

· Lechuga Waimea. Se trata de una lechuga con una hoja muy singular, ya que no presenta ondulaciones, pero sí estrías que la convierten en una pieza extremadamente agradable tanto al tacto como en boca. Conviene degustarla con otras hortalizas, aunque funciona bien como guarnición en casi cualquier plato.

Tipos de lechugas amargas

No todo el mundo es fan de las lechugas amargas, pero hay que reconocer que cuentan con unas notas interesantísimas desde el punto de vista nutricional y culinario. Son sanísimas y cuentan con propiedades depurativas, por lo que su ingesta está más que recomendada.

Ahora bien, normalmente no se suelen utilizar como ingrediente en solitario debido precisamente al elevado nivel de amargor que presentan algunas de las variedades de lechugas amargas.

Por tanto, ten siempre presente que este tipo de lechugas deben encontrar su propio punto de apoyo en otros ingredientes para equilibrar el balance de sabores en boca, haciendo que el comensal disfrute de una amalgama de sensaciones en el paladar al combinar, por ejemplo, una enseñada de lechuga amarga con queso de cabra, frutos secos y mermelada de frambuesa.

· Endivias. Hay quienes las consideran un tipo de lechuga, y otros una hortaliza en sí misma. Poseen un característico sabor amargo, y pueden degustarse cocidas o crudas. En ambos casos mantienen sus notas de sabor intenso, y en combinación con jamón y un buen sofrito son una exquisitez.

· Escarola. Es una lechuga de tallo fino, que crece a modo de raíz y que se usa mucho en hostelería por ser de las más estéticas y fáciles de manipular.

Su sabor no se queda atrás, presentando unas notas de amargor intenso muy convenientes con quesos y carnes.

· Canónigo. Son pequeñas hojas verdes que acompañan bien a casi cualquier plato. También a las ensañadas, que pueden consumirse junto con los canónigos en crudo. Aliñados con aceite de oliva son un manjar, aunque hay que moderar la cantidad para que no eclipse los sutiles sabores del resto de la ensalada.

· Rúcula. Seguro que en alguna ensalada has encontrado hojas verdes alargadas y muy finas, que a veces incluso cuestan de pinchar con el tenedor. Pues bien, lo más seguro sea que se trate de rúcula, un tipo específico de lechuga muy apreciado en hostelería por su inconfundible aroma y su potente sabor.

Es capaz de dar un toque crujiente y es ideal para cualquier plato. ¡Incluso puede adornar algunos tipos de postres!

· Radicchio. Un tipo de lechuga amarga muy singular. Es muy similar a las lechugas tipo iceberg, solo que cuenta con un tallo mucho más grueso y pronunciado.

Hay quienes la consideran una compañera perfecta para las ensaladas, sobre todo los amantes de los sabores intensos, puesto que ofrece un sabor especialmente amargo en los extremos rojizos de la hoja. Exquisita y perfecta para todo tipo de platos.

· Berro. No es exactamente un tipo de lechuga, aunque en Internet se pueden encontrar teorías para todos los gustos.

Más bien, los berros son un acompañante perfecto para las ensañadas, precisamente por su sabor amargo y por lo equilibrado y digestivo que resulta tanto en sabor como en propiedades nutricionales.

Cuenta con propiedades depurativas y con aguacate y tomate es todo un manjar. Te recomendamos que no dejes de probarlo, sobre todo aliñado con aceite de oliva y con unas gotas de vinagre de Módena.

Tipos de lechugas rúcula

Es, quizá, el tipo de lechuga más rústico debido precisamente a su origen, las lejanas tierras del note. No obstante, ten presente que se trata de un tipo de lechuga que puede presentar distintos niveles de sabor, algunos más neutros que otros.

Algunos tipos de lechugas rúcula son sorprendentemente amargos, por lo que debes seleccionar bien el tipo de lechuga para no errar el tiro con el plato que vayas a preparar.

· Lechuga coral. Debe su nombre a los corales marinos, que presentan una estructura ondulada en su superficie. Pueden ser usados en todo tipo de platos, aunque su sabor es tan intenso que puede que no agrade a todo el mundo.

· Lechuga frisée. Muy parecida a la escarola, es un tipo de lechuga que crece en pequeñas agrupaciones pequeñas y que tiene forma de raíz.

Los tallos se pueden cortar con la misma mano, aunque sus extremos presentan unas hojas especialmente delicadas que guardan unas notas muy intensas de sabor amargo asilvestrado. Ideal para dar un toque crujiente y distinto a cualquier plato frío.

· Lechuga mâche. También conocida como lechuga de maíz o de cordero, es un tipo de lechuga muy singular. Sus hojas son muy parecidas a las del canónigo, aunque su sabor intenso conviene que sea combinado con notas dulces de pasas, quesos con miel u otros añadidos similares, como el vinagre de Módena.

· Lechuga mesclun. Es un término que se emplea para la combinación de distintos tipos de lechugas, algunas incluso de un color muy diferente, pero todas ellas con unas propiedades nutricionales y de sabor perfectas.

Tipos de lechugas para ensaladas

La ensalada es el plato estrella y es donde con más frecuencia se utiliza las ensaladas. Es un ingrediente imprescindible en cualquier ensalada que se precie, y resulta importante equilibrar los sabores con alguna otra hortaliza, como tomates, pepinos y zanahorias.

Admiten cualquier tipo de aditivo, desde pasta hasta quesos, frutos secos y condimentos como vinagres, aceites y especias.

A la hora de equilibrar los sabores de una ensalada, ten presente que siempre puedes recurrir a la ayuda de un sazonador, siempre y cuando se administre en las cantidades justas y que no eclipse el sabor del resto de ingredientes.

La ensalada debe mantener un característico sabor a tierra, ya que es lo que hace especial a la ensalada. De lo contrario, el plato no será exactamente una ensalada, sino más bien una combinación de verduras y hortalizas poco equilibrado.

A continuación, vamos a hacer un pequeño repaso por los que son, en su mayoría, los tipos de lechugas más utilizados para elaborar ensaladas. Cómo no, la lechuga romana ocupa un lugar preferente en la lista, teniendo en cuenta que es el tipo de lechuga más distribuido y comercializado en las principales cadenas de supermercados del país.

· Lechuga romana. Muy probablemente sea el tipo de lechuga más conocido a nivel mundial. De hecho, es la más consumida en Europa Occidental, aunque no es el único tipo de lechuga que se comercializa en los principales puestos dedicados a la venta de verduras y hortalizas.

Es fácil de manejar, muy sabrosa y cuenta con un precio más que asequible. Se puede separar en hojas para ir consumiéndola conforme se van cogiendo, al contrario que otras variedades, que exigen abrirla en dos antes de empezar a utilizarla.

· Lechuga Batavia. Es un tipo de lechuga que cuenta con características de la romana, de roble e iceberg. El resultado es una lechuga rizada y esférica, con hojas rugosas y muy sabrosas que dan excelentes resultados en todo tipo de platos.

· Lechuga francesa. Algunos la llaman la “lechuga flor”, y es un tipo de hortaliza que presenta en el centro un capullo abierto que deja entrever unas hojas anchas y especialmente gruesas por los bordes, mucho más que otras variedades, como las de tipo iceberg o la romana.