El queso es uno de los productos más valorados en España, y forma parte de muchos de los platos que consumimos a diario. Bien en salsas, como aperitivo, como complemento a un buen vino o como parte de un bocadillo, lo cierto es que el queso es un manjar que merece ser apreciado en toda su plenitud.
La variedad de quesos que existe puede llegar a ser abrumadora. Los hay de todas las clases, procedencias, sabores y casi colores, y muchos de ellos están asociados a una región específica del mundo.
Por ejemplo, el queso manchego procede de La Mancha; el queso Brie está asociado al país galo; el queso Cheddar a Inglaterra, la célebre Mozzarella a Italia, y así con casi todos los tipos de quesos.
Sabemos lo complicado que puede llegar a ser decantarse por uno u otro, pero en esta ocasión hemos elaborado un ranking con varios tipos de quesos y por cuáles te deberías decantar en caso de buscar un tipo de queso específico.
Tipos de quesos españoles

Los quesos españoles se caracterizan por su potente sabor y un aroma muy característico. En la amplísima gama de quesos españoles predominan los curados, aunque cada vez han encontrado más adeptos los quesos tiernos por las nuevas sensaciones que proporcionan.
Vamos a hacer un pequeño repaso por los quesos españoles más representativos con el fin de que puedas conocer las mejores propuestas que esconde nuestra tierra en cuanto a estos derivados lácteos.
Queso Manchego
Se trata de un tipo de queso de pasta prensada elaborado con leche de oveja de raza manchega de maduración mínima de 60 días. La maduración máxima se establece en los dos años y se caracteriza por su textura compacta y por ser un queso de un sabor muy característico.
Su textura es de elasticidad más bien reducida, proporcionando en boca una sensación algo amantecada y harinosa. Normalmente, si el queso es muy maduro se pueden encontrar pequeñas granulaciones.
El sabor es ligeramente ácido, intenso y fuerte conforme se va deshaciendo al masticar. Los quesos manchegos muy curados proporcionan pequeños matices picantes que no gustan a todos, por lo que es fundamental saber elegir bien el nivel de maduración del queso para evitar sensaciones que no sean de tu agrado.
Queso Cabrales
Es un queso azul autóctono de la región de Asturias elaborado artesanalmente por los propios ganaderos con leche cruda (sin pasteurizar) de vaca. Algunas variedades también recogen mezclas de leche, utilizando principalmente combinaciones de leche de vaca, cabra y oveja.
Su sabor es ligeramente picante, una sensación que se multiplica si se ha empleado leche de oveja o cabra puras, o si bien se han combinado. Es uno de los quesos azules más apreciados por el sabor que da la leche asturiana, especialmente apreciada en España.
Es un queso con un sabor inconfundible, y especialmente apreciado por quienes gustan de quesos de sabor intenso. De entre todos los quesos azules, es uno de los que más gustan en todo el mundo por su combinación de leches y por el sabor tan fuerte y con tanto cuerpo que ostenta.
Queso de Mahón
Es un queso oriundo de Menorca de la región que le da el nombre. Es un queso de pasta prensada sin cocer elaborado con leche de vaca. Normalmente, presenta una forma muy característica, con aristas sin punta y un aspecto algo envejecido que, no obstante, no hace justicia al exquisito queso que se esconde en el interior.
Es un queso que se ha elaborado desde hace siglos, e incluso hay registros en cerámica que datan del año 3.000 a.C. que pueden dar pistas de que ya existían entonces utensilios usados por los ganaderos para la elaboración de queso.
Lo mejor de todo es que la receta se estima que ha parecido invariable desde entonces, manteniendo sus propiedades y sus señas de identidad que lo convierten en uno de los mejores quesos de la selección.
Queso Idiazábal
Un queso elaborado con leche de oveja cruda sin pasteurizar que tiene su origen en el norte de España. Es un queso de corteza dura, de sabor intenso y con cuerpo, muy rico en proteínas y con un valor calórico muy equilibrado. Además de rico en vitaminas B3 y B9, contiene altos valores de vitamina K y es especialmente rico en calcio y fósforo.
Puede degustarse tal cual, en pequeños cortes de medio dedo de grosor junto con un buen vino de tintes afrutados. También encaja a la perfección con postres, mermeladas y platos especialmente dulces, dándoles un contraste muy apreciado que hará que en boca se aprecien unas sensaciones únicas y muy singulares.
Queso Majorero
El queso majorero es un queso graso, de fuerte aroma y perfecto para quien busca un queso de fuertes toques ácidos y picantes. Es un queso ideal para dulces, confituras y otros platos especialmente azucarados.
Es oriundo de Fuerteventura y reúne unas características muy particulares. Se elabora con leche de cabra majorera, de ahí su inconfundible sabor, y presenta una textura de especial dureza que es vista en pocos tipos de quesos.
Hay quienes lo describen como un queso marfileño y es por eso por lo que se recomienda consumir siempre a temperatura ambiente, manteniendo sus pequeños tintes de cremosidad. Ese toque es precisamente lo que le da esa textura ligeramente acidulada que lo hace tan característico.
Tipos de quesos crema

Los quesos crema juegan en una liga aparte. Se trata de tipos de queso que renuncian a la dureza de su textura, aunque no quiere decir que precisamente sirvan todos para untar. Además, son quesos que normalmente cuentan con unas propiedades únicas y que son ideales para degustar en solitario, siendo la combinación del sabor y su cuidada textura una de las principales características de estos quesos tan cautivadores como singulares.
A continuación, podrás encontrar los quesos crema más conocidos y que mejor pueden acompañar a cualquier picoteo o sobremesa.
Queso del Casar
Se trata de un tipo de queso de Extremadura que se elabora con leche de oveja. Su denominación de origen está reconocida a nivel europeo y mantiene las principales señas de identidad del tradicional queso de oveja entrefina.
Durante el proceso de salazón se utiliza solamente cloruro de sodio, y se debe dejar madurar por lo menos dos meses a una temperatura de entre 4 y 12º C. Los índices de humedad relativa en ningún caso podrán sobrepasar el umbral del 90%.
Queso de untar
Aunque habitualmente se llama queso de untar a todo queso cremoso que pueda untarse en una tostada o sobre cualquier otro soporte comestible, lo cierto es que el queso de untar es un tipo de queso en sí mismo que merece su correspondiente reconocimiento.
Es un queso de sabor suave, textura muy cremosa y extraordinariamente sensible al calor. Por eso, se suele conservar a temperatura ambiente si va a ser consumido al poco tiempo, pero requiere de condiciones frías si se pretende conservar por un tiempo para degustarlo después con un sabor óptimo.
Queso de rulo
El queso de rulo de cabra es uno de los quesos tipo crema más apreciados por los consumidores debido a la extrema cremosidad de su contorno y el potente sabor que es capaz de ofrecer. En boca funciona especialmente bien con dulces o con cualquier otro producto de sabor intenso y característico.
En ocasiones puede ser encontrado con pequeños aditivos, como trozos de almendra en su contorno o con crema de frutas tropicales, como piña o guayaba, que funciona especialmente bien con este tipo de queso.
Tipos de quesos italianos

La gastronomía italiana es especialmente querida en múltiples lugares del mundo, pero aparte de pasta, aceites y vinos, Italia es conocida por su excelente variedad de quesos. Algunos son especialmente conocidos por formar parte de exquisitos postres, aunque también funcionan bien en platos salados variados.
Algunos de los más conocidos los describimos a continuación:
Queso parmesano
Se trata de un queso peculiar por su consistencia, especialmente dura, lo que lo hace ideal para granular en platos de pasta o para añadir como decoración en múltiples platos dulces o salados.
Funciona especialmente bien cuando se quiere gratinar, ya que la propia textura del queso hace que sea una delicia a la hora de esparcir por la totalidad del plato.
Normalmente, en comidas grupales suele servirse en un pequeño recipiente con una cuchara de postre que servirá para añadir la cantidad de queso que cada comensal desee, ajustando la intensidad del sabor de este queso según su presencia en el plato.
Posee grandes cantidades del quinto sabor, el umami, lo que lo hace especialmente sabroso.
Queso mozzarella
Es, con toda probabilidad, el queso italiano más conocido. Es utilizado en infinidad de platos y a rodajas es todo un manjar. Junto con tomates frescos y aceite de oliva es uno de los quesos que mejor funcionan al margen de cualquier otro plato.
Se caracteriza por su delicada textura y su suavísimo sabor, haciendo disfrutar de pequeños toques de sabor lácteo conforme se va degustando.
Puede consumirse de manera indistinta en pequeñas tiras, en lonchas o en tacos. La presencia dependerá, eso sí, del tipo de plato que acompañe o cuál vaya a ser la finalidad de su uso.
Queso gorgonzola
Es un queso azul exquisito, de pasta cremosa e ideal para untar. Al contrario que otros quesos azules, como el Cabrales o el Roquefort, es un queso especialmente delicado que contiene pequeñas vetas azules y no profundas perforaciones mohosas.
Se suele encontrar en variedades dulces y picantes, aunque la más consumida es la primera por la extraordinaria combinación del sabor dulce con la potente amargura del queso fermentado.
Queso pecorino
Es un tipo de queso elaborado con leche de oveja (en italiano, ‘pecora’ significa ‘oveja’) de una textura similar al parmesano, aunque con importantes diferencias en el sabor.
Para empezar, es un queso de sabor más intenso, que tiende a apelmazar. Cuenta con cuajo de ternera para darle forma a la pasta (ojo los veganos a este importante detalle) y es especialmente apreciado por quienes gustan de hornear los platos con grandes cantidades de queso.
La presencia del cuajo, junto con el importante nivel de cremosidad del pecorino, lo convierten en un tipo de queso perfecto para gratinar y para elaborar cualquier tipo de postre.
Queso mascarpone
De los más utilizados en repostería por su elevado contenido en nata (se elabora con leche grasa) y su increíble textura cremosa. Puede degustarse con pequeñas cantidades de azúcar en pequeñas dosis y acompañarlo de dulces como confituras, mermeladas o similares.
Ahora bien, también puede ser empleado como ingrediente principal de postres y tartas, especialmente aquellas que requieren de una textura cremosa.
Tipos de quesos franceses

Los quesos de origen francés no necesitan presentación. Y es que el país galo cuenta con algunas de las variedades más famosas de quesos que conviene conocer en caso de querer deleitarte con una buena copa de vino y un surtido de quesos genuinos de altísima calidad.
Queso Morbier
Es un queso un tanto peculiar y no especialmente fácil de encontrar, ya que es un queso que se elabora exclusivamente con leche de vacas de raza montbéliarde o simmental française.
Su estética es inconfundible, con una pequeña señal negra que corresponde a la línea de cenizas que separa la pasta horizontalmente por el medio.
Su sabor es parecido al de algunos quesos de la región, aunque la particularidad de su textura hace que sea una de las mejores opciones a la hora de explorar nuevas sensaciones degustando quesos franceses.
Queso Brie
Quizá sea de los más conocidos por lo popular que se ha vuelto el queso Brie en los países del sur de Europa. Por su cremosidad, equilibrado sabor y textura inconfundible es uno de los mejor valorados, siendo además muy asequible y presentando unas propiedades que no muchos quesos comparten.
Su corteza presenta un nivel de dureza muy particular, dando paso, una vez traspasada, a un cuerpo enteramente cremoso que hace que sea un manjar para los amantes del queso de sutiles matices.
Fermentado, el queso Brie cuenta con un sabor y un aroma que pueden recordar al amoníaco y no es especialmente agradable de degustar, por lo que la adecuada conservación de este queso es fundamental para poder disfrutar de todas sus bondades.
Queso Emmental de Savoie
El queso emmental es uno de los tipos más valorados por los amantes del queso, especialmente para aquellos que gustan de sabores particulares y de texturas compactas. La variedad de Savoie mantiene un equilibrio más pronunciado en el sabor, aunque mantiene las señas de identidad del emmental de toda la vida.
Como mejor se degusta es a pequeños bocados, en formatos cuadrangulares o rectangulares, y conviene no aderezarlo con nada más por las características de su propio sabor, que ya cuenta con todos los matices que necesita.
Queso Roquefort
Qué decir de uno de los quesos más famosos del mundo. El queso Roquefort es un tipo de queso azul caracterizado por las profundas incisiones y protuberancias que el hongo penicillium roqueforti origina al proliferar sobre el queso tras ser inyectado.
Es un queso con interesantísimas propiedades, además de ser un manjar consumido con vino tinto. El hongo que contiene, de la familia de la penicilina, cuenta con propiedades antitumorales, bactericidas y antivirales, siendo su consumo muy recomendado.
Queso Camembert
Es otra de las variedades de queso francés mas apreciadas por los amantes del queso. Puede confundirse con el queso Brie, ya que comparten apariencia y textura. No obstante, el queso camembert es un queso de consistencia algo más dura, con un cuerpo más intenso y un sabor menos suave que el Brie.
Puede ser consumido en múltiples formatos y es perfecto para acompañar entrantes, platos principales e incluso para elaborar algunos postres y recetas de repostería.
Tipos de quesos frescos

El queso fresco es muy apreciado por su equilibrado sabor, por su bajo índice calórico y por su altísimo contenido en proteínas, lo que lo convierte en un ingrediente fundamental de toda dieta para deportistas o personas con dolencias gástricas.
Queso Quark
Se trata de un queso que se elabora con leche pasteurizada y que presenta una consistencia blanda pero grumosa. Es algo así como queso batido, pero a medio deshacer, y es muy apreciado para la elaboración de salsas, postres y otros acompañamientos.
También se puede utilizar como base para algunos platos, e incluso sirve como base para untar determinadas recetas como tostadas. Hay quienes incluso afirman que se trata de un queso perfecto para sustituir a cualquier tipo de yogur (lo que, quizá, sea decir demasiado).
Queso de Burgos
Es el tipo de queso fresco más conocido en España por proceder, precisamente, de Burgos. Es un queso blando, acuoso y de consistencia frágil, aunque debidamente cuajada. Es perfecto para acompañar cualquier tipo de plato y su consumo se ha popularizado por toda España, presentando además varios formatos en los que ser presentado.
El queso de Burgos cuenta con variedades light, elaboradas sin leche grasa, y presenta la peculiaridad de que es un tipo de queso que carece de corteza. Su sabor es realmente suave y presenta una textura deliciosa que se deshace en la boca al más mínimo bocado, lo que lo convierte en un producto ideal para quienes tienen dificultades para masticar correctamente.
Queso Cottage
Presenta una textura y propiedades muy similares al queso Quark, aunque la diferencia es que el cottage está elaborado con cuajada. Es un queso que se escurre pero que en ningún caso debe ser prensado.
Nunca debe quedar compacto, ya que, si lo hiciera, sería indicativo de que la leche utilizada para su elaboración, que normalmente es de vaca, no estaría en buen estado.
Es un queso ideal para untar y elaborar postres, y también puede ser utilizado como ingrediente auxiliar para darle un plus de cremosidad a algunas recetas.
Queso Feta
Es un queso muy peculiar por cómo es presentado, en tabletas rectangulares de consistencia compacta. Está fundamentado en cuajada de queso curada en salmuera y es originario de Grecia.
Es uno de los tipos de quesos más apreciados en la Antigüedad Clásica, y mantiene muchos de sus rasgos distintivos incluso a día de hoy.
Puede degustarse con verduras y hortalizas, haciendo que el toque salado del queso le dé una nota muy interesante de sabor a cada plato.
Queso Akkawi
Muy parecido al queso feta, este queso oriundo de Israel (hay quien lo ubica en Libia) con una textura cremosa y muy característica. Es elaborado en salmuera y es capaz de acompañar a cada plato aportando un toque de sabor realmente interesante.
Su textura quizá sea algo más consistente que la tradicional feta, pero mantiene múltiples propiedades y características que lo siguen haciendo un queso delicioso y muy a tener en cuenta en las regiones orientales del viejo continente.
Tipos de queso blanco

El queso blanco, habitualmente confundido con el queso fresco, es un tipo de queso que se caracteriza precisamente por su textura blanquecina y un sabor muy sutil pero rico en matices. Veamos algunos de los quesos blancos más conocidos.
Queso Panela
Es un queso blanco especialmente famoso en México, de donde procede. Se elabora con leche pasteurizada de vaca y su consistencia, bastante alta para un queso de esta clase, lo hace ideal para todo tipo de platos: carnes, salsas, postres y todo tipo de recetas encajan bien con este tipo de queso. Excepto la pasta, que suele necesitar de quesos más grasos o de sabor más contundente.
Queso Ricotta
Es el queso que se utiliza para elaborar la célebre panacota, uno de los postres italianos más deliciosos elaborados con nata y queso. Su textura cremosa lo hace perfecto para recetas de repostería, y es muy empleado como acompañante o base de salsas o tartas.
La clave está en su sabor, que mantiene las características de las recetas lácteas, pero sin llegar a eclipsar a otros sabores. Esa capacidad de complementar un sabor sin sobreponerse a él lo convierte en uno de los tipos de quesos más apreciados por quienes gustan de postres dulces, pero no empalagosos, manteniendo un extra de cremosidad que se traslada al paladar con cada bocado.
Queso Oaxaca
Particularmente consistente, es un queso blanco muy apreciado por quienes gustan de los quesos con cuerpo, pero no de sabor especialmente intenso. Esa combinación tan singular es la que hace que sea uno de los quesos blancos más apreciados, sobre todo por la facilidad con la que es posible amoldarlo y combinarlo con todo tipo de platos.
La clave está en la cuajada que incluye, que es capaz de retener una buena parte del suero y no pasa por un proceso de maduración. Esto hace que estemos hablando de un tipo de queso especialmente compacto y húmedo, cuyo consumo se recomienda dentro del intervalo de las 48 horas posteriores a su apertura y elaboración.
Del mundo de los quesos semi maduros, el Oaxaca es el rey por su sabor y sus propiedades culinarias, siendo uno de los más apreciados por todas las virtudes que reúne.

