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¿Es posible conservar carne sin nevera?

Cuando hablamos de conservación de la carne, rápidamente se nos viene a la cabeza la nevera y el congelador. Actualmente es el mejor método para conservar la carne para nosotros, tanto por comodidad como por durabilidad. Solo tenemos que meter la carne en la nevera y se conservará durante bastantes días. 

Pero en este artículo no queremos centrarnos en las neveras, sino que queremos mostrarte diferentes alternativas para conservar la carne sin nevera. Seguro que más de una de estas alternativas no las conocías o no sabías que servían para conservar la carne. Lo que está claro es que actualmente hay diferentes opciones entre las que elegir a la hora de buscar opciones de cómo conservar carne sin nevera como nos comentan desde La Cocina de Lucia. Nosotros te vamos a mostrar las principales, así en caso de que no dispongas de nevera podrás conservar la carne y evitar que se ponga mala. Una buena conservación siempre te ayudará a conseguir que la carne dure mucho más tiempo. 

1- Ahumado 

Se presenta como uno de los mejores métodos por los que podemos optar a la hora de conservar la carne. Es una técnica tradicional que todavía se usa bastante, sobre todo en los pueblos.  

La técnica del ahumado no solo nos permite conservar la carne, también nos permite conseguir un sabor muy agradable, el cual suele gustar a la gran mayoría de personas. Por ejemplo, son muchos los profesionales que optan por el ahumado para los embutidos. No solo ayuda a que la carne se conserve correctamente, también aporta un sabor muy agradable al embutido, lo que hace que sea una gran opción. Eso sí, la técnica del ahumado se debe usar con moderación. 

Si buscas un sabor agradable para la carne, es fundamental usar siempre la madera adecuada. Actualmente los profesionales suelen usar principalmente madera de roble. Aunque la madera de manzano, cerezo o encina también pueden ser grandes opciones por las que optar.  

Para que el ahumado sea todo un éxito, te recomendamos apostar inicialmente por un adobo adecuado. Como se suele decir, cada casa tiene su secreto. Lo importante es que el adobo sea rico y posteriormente realizar el trabajo de ahumado. Normalmente se suele optar por temperaturas de 60 a 80 grados. En cuanto al tiempo, dependerá directamente del tamaño de la pieza de carne que se quiera conservar. Cuanto más grande, más tiempo se necesitará. 

Un truco que nos han dado desde la cocina de Lucia es realizar el trabajo cubriendo la carne con papel de aluminio. El objetivo es evitar que la carne se pueda secar demasiado durante el proceso, es decir, la conservación no se verá afectada, pero a cambio se evita que la carne se seque. Así podrás tener la certeza de que el resultado final será mucho más jugoso.  

2- Salmuera  

Se puede decir que es otra de las técnicas más usadas a lo largo de la historia para conservar la carne. Es un método muy fácil y efectivo, de aquí que sea otra de las opciones que debes tener en cuenta para conseguir que la carne te dure el máximo tiempo posible fuera de la nevera. Para poner en práctica esta técnica solo necesitarás sal y agua. 

Para realizar la conservación a través de la salmuera lo que deberás hacer es poner la carne en el interior de una olla con agua y sal. De esa manera la conservación será mayor y podrás tener la certeza de que la carne quedará muy jugosa. Puede ser una opción muy interesante para el solomillo o el pavo. 

Para que la técnica tenga éxito, es importante conocer el peso de la pieza de carne. En este caso, deberás usar un litro de agua por cada kilo de carne. En cuanto a la sal, deberás usar de un 3% al 8% de sal. La sal siempre deberá estar bien disuelta en el agua y el agua debe cubrir la pieza.  

En cuanto al tiempo que deberá estar la carne en salmuera, dependerá directamente del tamaño de la pieza. Por ejemplo, supongamos que tiene un grosor de 5cm o más, entonces hará falta que esté en el agua al menos tres días. Si es todavía más gruesa, entonces lo más seguro es que la pieza tenga que estar casi la semana. 

Y recuerda, cuando vayas a usar la carne conservada a través de la técnica de la salmuera, lo que deberás hacer será retirar el exceso de sal. Para conseguirlo tendrás que hacer varios cambios de agua. Es importante consumirla sin demasiada sal. 

3- Curado 

Es otra de las técnicas poco conocidas, pero que podemos certificar que la humanidad ha usado en los últimos siglos con muy buenos resultados. Es un sistema super interesante a la hora de conservar carnes que no sean muy gruesas. La ventaja de este sistema es que se puede conservar la carne cruda como la cocida, es decir, ofrece muchas opciones entre las que elegir.  

Para poner en práctica el curado tenemos que usar sal no yodada y azúcar. Siempre se deben usar las mismas proporciones, las cuales son un cuarto del peso de la carne que se quiere curar. En el caso de querer aportar sabor, siempre queda la opción de añadir algunas especias y hierbas. Pero eso ya dependerá directamente del resultado que se busque.  

A la hora de realizar el curado, siempre se debe frotar con la mezcla la carne. Es importante que toda la carne tenga mezcla para evitar que por alguna zona se comience a estropear antes de tiempo. Posteriormente, a las doce horas se deberá eliminar la mezcla, secar y volver a frotar una vez más. Esta operación se debe realizar al menos durante tres días. Luego ya se puede tener la certeza de que la carne está lista para ser usada o se puede reservar para más tarde si así se desea.  

4- Manteca de cerdo 

Se presenta como otra opción a la hora de mantener la carne en buen estado fuera de la nevera. Uno de los puntos fuertes de la manteca de cerdo es que ayuda de manera directa a reducir la probabilidad y desarrollo de las bacterias. Eso quiere decir que ayuda a la pieza de carne a durar más tiempo sin la ayuda de una nevera. 

Para poner en práctica este consejo, solo deberás cubrir la pieza con la manteca de cerdo. Luego deberás guardarla en un recipiente hermético y la misma te durará mucho tiempo. Es uno de los métodos más sencillos y baratos, de aquí que sean muchas las personas que todavía usan este sistema para que la conservación sea superior.